Aldo Sisillo, ensayo La Bohème, 21-11-14, Auditorio, Jesus Cabrera Mendoza

“He podido encontrar un buen color para la música de Puccini”

Aldo Sisillo se pone al frente de la Sinfónica de Tenerife en la Temporada de Ópera con una producción de ‘La Bohème’ concebida por el Teatro Comunale Luciano Pavarotti de Módena

El espíritu de Puccini visita estos días el Auditorio de Tenerife Adán Martín de la mano de La Bohème, eterna partitura del popular compositor italiano. Aldo Sisillo (Nápoles, 1953), director artístico de la Fondazione Teatro Comunale (Módena), y la Orquesta Sinfónica de Tenerife harán de hilo conductor entre el público tinerfeño y el melodrama protagonizado por Rodolfo y Mimí los días 25, 27 y 29 de noviembre dentro de la temporada de Ópera de Tenerife 2014-1015, organizada por el Cabildo y el Gobierno de Canarias.

El maestro se ha propuesto conectar el imaginario de la vida bohemia de los artistas jóvenes que relata el texto de los libretistas Giuseppe Giacosa y Luigi Illica con el sonido Puccini gracias a la flexibilidad que ofrece una orquesta de ópera. Esta es, a juicio de Sisillo, una de las cualidades que aporta la Sinfónica de Tenerife para interpretar una Bohème perfecta, ya que “es un tipo de repertorio en el que la música tiene muchos cambios y el tempo varía en cada compás; La Bohème se considera una de las óperas más difíciles musicalmente hablando, aunque llega muy fácilmente al público”. Para lograrlo, “la Sinfónica de Tenerife colabora mucho”. “Reacciona bien y gracias a eso he podido encontrar un buen color para la música de Puccini”, opina sobre el trabajo llevado a cabo en los ensayos.

Ensayo La Bohème, 21-11-14, Auditorio, Jesus Cabrera MendozaComo es lógico, las preguntas surgen solas y el siguiente paso es describir ese sonido pucciniano. Sisillo se limita a afirmar que la del genio italiano es una obra cuya orquestación “resiente mucho de la influencia del impresionismo y la manera en que funde los instrumentos entre ellos es muy especial”. Considera por ello que es un compositor “muy moderno” porque “logra sacar unos colores, unos timbres de la orquesta muy modernos para la época y muy originales”.

Exigente y minucioso, el también director del Festival delle Nazioni di Città di Castello se entrega a la causa de lograr una conexión emocional con la Sinfónica de Tenerife. “Trabajando con una orquesta, cuando menos habla un director mejor es, porque la relación que se establece es a otro nivel. Se tiene que mostrar con el brazo y con las intenciones y menos con las palabras”. A pesar de la complejidad sonora y drama que recrea, La Bohème es una ópera “agradecida” para interpretar, advierte Sisillo, “por la atmósfera sonora que crea y mucho más que con otros compositores como Donizetti o Bellini, grandes autores pero con los que muchas veces el rol de la orquesta es más simple”.

La Sinfónica de Tenerife tiene capacidades para abordar la música de Puccini, reflexiona el director italiano. “A la hora de buscar colores, –argumenta– el hecho de tener experiencia en la música sinfónica le supone una ventaja al conjunto naturalmente”, pero advierte que los músicos deben prestar especial atención “al equilibrio entre lo que pasa en el escenario y el foso” ya que “es diferente cuando toca sola que acompañando a cantantes”.

Una ópera muy actual
Giacomo Puccini (1858-1924) quiso plasmar en esta ópera sus propias vivencias durante los años de estudiante en el conservatorio de Milán, donde compartió habitación con Pietro Mascagni. El propio Aldo Sisillo también se ha visto reflejado en esta representación ya que completó sus estudios fuera de casa, en la Universidad de Música y Artes de Bolonia: “Cuando era estudiante, intentaba buscar la manera de no pagar las facturas, exactamente igual que ocurre en La Bohème; vivíamos grandes pasiones que se apagaban igual de rápido que se encendían; y aunque apenas teníamos dinero para comer, a lo mejor nos comprábamos un libro, un instrumento o nos íbamos a ver una película, y si alguno de nosotros ganaba un poco más, lo compartía con todos”, bromea.

Ensayo La Bohème, 21-11-14, Auditorio, Jesus Cabrera Mendoza 2En esta producción que llega a la Sala Sinfónica del Auditorio, concebida por el Teatro Comunale Luciano Pavarotti de Módena, la dirección de escena, firmada por Giovanni Scandella, es “muy fresca, muy activa”, según Aldo Sisillo, quien destaca el valor que tienen estas cualidades para llevar la ópera a un público más amplio. “Se dice que el público de la ópera es muy exigente, en un caso como este, en un teatro nuevo, una ópera como esta, formada por un reparto de cantantes jóvenes [encabezado por Mariola Cantarero (Mimí) y Francisco Corujo (Rodolfo)], puede ayudar a sumar nuevas audiencias”.

Pero esta capacidad comunicativa de la partitura de Puccini trasciende la historia de los personajes y se desarrolla también en el plano musical. “También hay conexión musical en el sentido de que la raíz de toda la música ligera de los años 70 y 80 es la obra de Puccini, –revela Sisillo– las armonías y los acordes que utiliza el compositor de la ópera romántica son los mismos que usan los cantautores de la canción italiana (belle canzoni), lo que facilita el vínculo con el público”.

Aldo Sisillo, ensayo La Bohème, 21-11-14, Auditorio, Jesus Cabrera Mendoza 2A modo de despedida, Aldo Sisillo, que en la actualidad imparte clases en el Conservatorio Arrigo Boito de Parma, se aventura a profetizar la salud futura de la ópera con una reflexión: “En lo que concierne a las grandes obras maestras del pasado, en cuanto se ayude al público a comprender cómo funcionan, porque el mundo de la ópera es el espectáculo en vivo más complicado, seguramente este mundo podrá seguir sobreviviendo en los próximos años”. Sin embargo, con respecto a la composición actual se muestra más crítico. “No podemos prescindir de la ópera de compositores actuales si ellos no prescinden del hecho de que en este siglo ha habido música ligera, rock, jazz y se nos limitan a la música de la vanguardia. Esto es, si utilizamos todas las tradiciones tanto occidentales como otros sonidos más populares que forman parte de nuestro patrimonio cultural, desde el rock hasta los ritmos de África, y si los compositores entienden que el mundo es más rápido y, por tanto, las óperas tienen que ser más cortas, seguramente puede haber un futuro para el teatro musical”.

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