Santiago Sabina

La Sinfónica de Tenerife recuerda a Santiago Sabina con un concierto-homenaje

El acto, organizado por la Tertulia Amigos del 25 de Julio con la colaboración del Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz, se celebra el 11 de abril en el Teatro Guimerá

La Sinfónica de Tenerife festejará los pentagramas de Santiago Sabina Corona (1893-1966), quien abandonó su carrera como compositor y director en los teatros de Europa, Oriente Medio y América para convertirse en la primera batuta que dirigió la orquesta en 1935, en un concierto-homenaje que organiza la Tertulia Amigos del 25 de Julio el 11 de abril en el Teatro Guimerá con la colaboración del Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz.

El evento invadirá varios espacios del edificio proyectado por el arquitecto Manuel de Oraá con la presentación del tributo a cargo del presidente de la entidad organizadora, José Manuel Ledesma Alonso, quien dará paso a la inauguración de una escultura del músico y compositor tinerfeño realizado por la artista Ana Lilia Martín Rodríguez.

Ana María Díaz Pérez, biógrafa de Sabina contribuirá a este homenaje con la lectura de una semblanza de quien, en sus propias palabras, “fue un carismático personaje que gozó de gran popularidad por su calidad humana y sus sobrados méritos en ámbito de la música, entre los que despunta el haber sido el último director-compositor de la vieja escuela”.

La velada se cerrará con la interpretación de la Sinfónica de Tenerife, que, dirigida por  Ángel Camacho, regresará a la que fue su sede hasta 2003 con un simbólico programa que incluye dos obras capitales de Santiago Sabina, Danza Exótica y Fuga en Re menor, a la que se añade la partitura de Cantos Canarios de Teobaldo Power, de la que el homenajeado llevó a cabo la orquestación de forma inédita.

Oriundo del barrio de El Toscal, Santiago Sabina tuvo sus primeros contactos con la música de la mano de Ricardo Sendra, quien le recomendó entonces que finalizara sus estudios de piano y armonía en Madrid. A pesar de haber mostrado grandes dotes de pianista, pronto cambió su especialización por la de director y en 1910, contando solo 17 años, su batuta debutó en teatro de la Princesa en Valencia.

Este fue el principio de una destacada trayectoria que durante varios años le llevó al podio de distintas compañías de opereta y zarzuela de España hasta que entre 1914 y 1934 emprendió una serie de tournées por la Península, Europa, América y Oriente Próximo, una experiencia que le permitió compartir temporada con autores como Vincent d’Indy, Debussy o Ravel. Pero mientras adquiría experiencia y perspectiva en la labor de dirección orquestal, Santiago Sabina, a quien se le apreciaba por su calidad humana, no abandonó su faceta creativa, lo que dio lugar a un amplio catálogo de obras, dos ocupaciones que fueron compartidas, a partir de 1949, con las de profesor y subdirector del Conservatorio de Música y Declamación de Santa Cruz de Tenerife.

Como director y programador durante más de 30 años de la Orquesta de Cámara de Canarias se destaca su gran aperturismo –probablemente adquirido durante su estancia en París, donde fue invitado a dirigir ópera– a la hora de apostar por la difusión de una gran variedad de estilos y autores, no solo exclusivamente españoles. Así, el público tinerfeño de aquel entonces podía escuchar tanto piezas de Jesús Guridi, Conrado del Campo, Joaquín Turina o Ruperto Chapí junto a las melodías de Bach, Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Debussy o Falla.

Casi 50 años después de su muerte, su legado musical sigue resonando en las salas isleñas. Dos óperas, varias zarzuelas, alguna opereta son algunas de las composiciones con las que, en palabras de Ana María Díaz Pérez, “además de conducir la orquesta por muy buenos derroteros, contribuía a aumentar la cultura musical canaria”. Entre ellas, destacan Nocturno, Serenata, Leyenda, Apuntes para una Farsa, Dos canciones de MujerLos Toros, Sierra Gudar, dos canciones para orquesta y soprano bajo el nombre de Scherzo, Invocación a la Virgen de Candelaria, o las que se incluyen en este concierto-homenaje Fuga en Re Menor y Danza exótica.

De esta última, escrita en 1914 aunque estrenada el 3 de abril de 1937, Lourdes Bonnet Fernández-Trujillo indica que “su rica orquestación le aporta un brillo acorde al título al menos en sus secciones externas, mientras la central muestra una suerte de marcha levantina orientalmente de gran lirismo”, a lo que el musicólogo y compositor Rafael Hardisson añade en el programa de mano: “Las sabrosas armonizaciones de esta sugeridora página musical evocan los episodios de un ideal poema coreográfico […]”.

Este homenaje a la figura de Santiago Sabina reconoce la figura de un hombre que puso la música en permanente diálogo con la sociedad tinerfeña de su época que, una vez convertido en una de las figuras del panorama español con peso internacional, decidió volver a su tierra para aproximar el sinfonismo europeo al archipiélago. “Fue un músico modesto, ya que evitó dirigir sus propias composiciones y no se atribuyó nunca ni la idea ni el logro de la Orquesta de Cámara de Canarias, mas, sin abandonar el esfuerzo cotidiano”, concluye Díaz Pérez.

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