Juan MaRe

La Sinfónica de Tenerife llega a una de las cumbres de su temporada con la Séptima sinfonía de Mahler

El concierto tendrá lugar el viernes 19 de junio en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife bajo la dirección de Michal Nesterowicz

La Orquesta Sinfónica de Tenerife llega a uno de los puntos álgidos de la temporada 2014-15 con la interpretación de la Sinfonía número 7 de Gustav Mahler, una de las obras cumbres de su autor y una partitura legendaria por sí misma. El concierto, que estará conducido por el director titular de la formación dependiente del Cabildo de Tenerife, Michal Nesterowicz, tendrá lugar el viernes [día 19], a las 20:30 horas en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife Adán Martín.

Comenzada durante el verano de 1904 y terminada el 15 de agosto de 1905, la Sinfonía número 7, en si menor, «El canto de la noche», se estrenó en Praga bajo la dirección del propio Mahler el 19 de septiembre de 1908. Pese a su monumentalidad y lo grandioso de su propuesta, es la obra sinfónica menos conocida e interpretada del autor bohemio-austriaco. Tal y como apunta Marisa Gordo Casamayor (responsable de en las notas a un programa anterior de la Sinfónica de Tenerife dedicado a esta obra: “Inconexa, incoherente, fragmentaria, son algunos de los epítetos con los que la tildaron sus más recalcitrantes detractores”.

En esta obra, y a juicio de M. Vignal, Gustav Mahler (Kalisch 1860-Viena 1911) “parece estar desgarrado entre el romanticismo y la modernidad”, una cualidad que la hacen “fascinante” y también la convierte en “lo que hasta hace muy poco tiempo la ha hecho, como a la Sexta, tan ‘difícil”. Avanza muchas cosas que otros compositores utilizarían más tarde en sus obras. Es experimental desde el punto de vista de la tonalidad y la instrumentación, con la introducción de nuevos instrumentos, como la guitarra o la mandolina.

La Séptima sinfonía –que posee cinco movimientos, como la Quinta– tiene una disposición concéntrica. Esto es, dos grandes Allegros (uno de ellos sombrío y cambiante y el otro resplandeciente) encuadran un conjunto de dos movimientos moderados titulados Nachtmusik (música nocturna) que a su vez flanquean un scherzo central Schattenhaft (como una danza de sombras). Al igual que en la Quinta sinfonía, la “tonalidad evolutiva” desempeña un papel esencial, escribe Vignal.

En su análisis de la partitura, Marisa Gordo afirma que “la estructura de esta Séptima sinfonía se asienta en los dos nocturnos centrales, compuestos en el verano de 1904, casi al tiempo que terminaba su Sexta sinfonía y tras un intenso periplo por diferentes ciudades europeas dirigiendo sus propias obras. Los otros tres movimientos tuvieron que esperar al verano siguiente para ver la luz y es posible que el lapsus de tiempo transcurrido entre la creación de unos y otros, haga más patente la sensación de fragmentación que de ella emana. La sinfonía de la neurosis se la podría denominar, porque pasa por todos los estados anímicos de forma abrupta, sin detenerse en ninguno, pero mucha de la riqueza de la obra radica precisamente en el contraste mismo”.

Pero, a diferencia de las obras precedentes, en la Séptima reina un carácter sarcástico tal que, en el scherzo, llega a suponer todo un desafío para el oyente. La canción de la noche, como se subtitula la obra, combina rasgos de modernidad con dos serenatas nocturnas, la primera de las cuales está inspirada en el cuadro La ronda nocturna de Remdbrandt.

La interpretación de la Sinfonía número 7, en si menor, continúa con el propósito que hizo Nesterowicz al tomar posesión de su cargo al frente de la Sinfónica de Tenerife de planificar temporadas dominadas por la figura de Mahler, quien tuvo el mérito de arruinar la tonalidad clásica, abriendo paso al expresionismo vienés. El maestro polaco divide su producción de sinfonías en tres círculos, de los que ya ha programado los dos primeros (Sinfonías 2, 3, 4, 5 y 6) y abrirá el tercero de ellos este viernes 19 de junio con un concierto dedicado íntegramente a la Séptima. “La Séptima y Novena son sinfonías que tienen un aspecto colorístico muy importante en la presentación del sonido. La haremos al final de esta temporada y luego, en la próxima, terminamos todo el ciclo de Mahler con solo una sinfonía, la novena”.

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