Juan MaRe Fotógrafo

La Sinfónica de Tenerife escoge obras de Chaikovski, Weber, Górecki y Liszt para su visita a Fuerteventura

Dirigida por Michal Nesterowicz, la orquesta inicia el 14 de enero su participación en el 32 Festival Internacional de Música de Canarias

La Sinfónica de Tenerife inicia su participación en el 32 Festival Internacional de Música de Canarias el 14 de enero en el Palacio de Formación y Congresos y Auditorio de Fuerteventura con una de las sinfonías más célebres de Chaikovski, la Quinta, partitura caracterizada por la gran expresividad emocional propia de la última etapa compositiva del autor ruso. Con Michal Nesterowicz en el podio de la orquesta, se ha dispuesto para la ocasión de un programa que se completará con la Obertura de Oberón, de Weber, Tres piezas en estilo antiguo de Górecki y Los Preludios, el poema sinfónico más popular de Liszt.

La última ópera de Carl Maria von Weber (1786-1826), Oberon, or the Elf King’s Oath (Oberón, o El juramento del Rey de los Elfos), encierra la más imaginativa y fantástica música del compositor. Una obra que adopta un tono feliz y brillante de principio a fin, a pesar de que el autor estaba enfermo, deprimido y nostálgico en la época en la que la escribió. Weber, uno de los primeros compositores alemanes que supo aplicar en sus óperas los cánones románticos, aplica en ella los motivos que se desarrollarán posteriormente en algunas escenas de la ópera, pero adaptados con equilibrio a la forma clásica.

Henryk Górecki (1933-2010) ha pasado a la historia como de las figuras representativas de postmodernismo musical, aunque la fama le llegó con su meditativa música minimalista. Tres piezas en estilo antiguo (Three Pieces in Old Style, 1963), poco tiene que ver con trabajo vanguardista. Compuesta a petición de Tadeusz Ochlewski, editor jefe de la editorial de música PWM Edition, se inspira en las melodías folclóricas de la región montañosa de los Tatra y en las tradiciones religiosas polacas, aunque en ella se aprecia un punto de encuentro entre modernidad y antigüedad.

Franz Liszt (1811-1886) compuso casi trece poemas sinfónicos entre 1849 y 1882, periodo en el que se convirtió, a juicio de Tranchefort, en “un auténtico creador y un maestro del género”. De todos ellos, el tercero, Los Preludios, se ha convertido en el más conocido. Basado en Nuevas meditaciones poéticas de Lamartine, representa el comienzo de un nuevo camino en la composición orquestal con una amplia “variedad de colores y movimientos” escasamente vista después de Beethoven.

La visita de la Sinfónica de Tenerife a Fuerteventura se remata con la melancólica y decadentista Sinfonía número 5, en mi menor (opus 64) de Piotr Ilyich Chaikovski (1840-1893). La fría recepción de su estreno influyó en la valoración inicial que tenía el compositor de su obra, quien empezaba a pensar en fracaso. Sin embargo, pocos meses después la dirigió en Hamburgo con éxito y volvió a cautivar al propio autor. Con un final abierto a la interpretación, la Quinta sinfonía de Chaikovski destaca por la rica y colorida escritura orquestal, concebida como una estructura cíclica bajo el signo del fatum o destino, tema o motto que aparece, como en sus tres últimas sinfonías, de manera inexorable en todos los movimientos.

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