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Shlomo Mintz dirige la Sinfonía del nuevo mundo de Dvořák con la Orquesta Sinfónica de Tenerife

La Orquesta Sinfónica de Tenerife, ente dependiente de Cabildo, ofrece, este viernes día 7 de abril a las 20:30, el décimo concierto de abono de la temporada 2016/17 en la Sala Sinfónica de Auditorio de Tenerife. Shlomo Mintz va a dirigir la Sinfonía del nuevo mundo de Dvorák, la Obertura para un festival académico de Brahms y va a actuar como solista en el Concierto para violín y orquesta en Mi menor de Mendelssohn.

Johannes Brahms (1833-1897) compuso, en la hermosa ciudad balneario de Bad Ischl, sus oberturas orquestales Académica y Trágica, ambas de 1880. El año anterior había sido nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Filosofía de la Universidad de Breslau y, como agradecimiento, y respondiendo a la petición de una obra por parte de dicha institución, escribió “una alegre Obertura para un festival académico [la Obertura para un festival académico, op. 80], con Gaudeamus y otras amenidades”, en palabras del compositor. Este políptico sinfónico de extraordinaria orquestación está dividido en cuatro partes en las que se desarrollan al menos 10 temas, de los cuales seis son originales suyos y cuatro proceden de canciones estudiantiles alemanas.

Shlomo Mintz será director y solista del Concierto para violín y orquesta en Mi menor, op. 64, de Félix Mendelssohn (1809-1847), el más “barroco” de los románticos, que redescubrió a Bach. En esta obra hay una serie de novedades. Para empezar, y tal y como había hecho  en su Concierto en Sol para piano, el solista comienza el primer movimiento presentando el tema principal, sin exposición orquestal previa del material temático. Por otro lado, la cadenza no se ha dejado a la improvisación del intérprete, sino que el autor la escribió en su totalidad, situándola entre la sección de desarrollo y la recapitulación (algo que imitaron Chaikovski y Sibelius más adelante), en vez de al final del primer tiempo, como era común.

La segunda parte del concierto se centra en la Sinfonía nº 9 en Mi menor Del nuevo mundo, op. 95, de Antonín Dvořák (1841-1904), de la que se ha escrito mucho respecto las influencias americanas. Lo cierto es que en Nueva York entró en contacto con nuevas culturas para “incorporar las peculiaridades de la música india, y des del momento en el que escogí estos temas, los he desarrollado con todas las aportaciones modernas en cuanto al ritmo, la armonización, el diseño contrapuntístico y el colorido orquestal”. Así, entre las peculiaridades de la fantasía musical de Dvořák se encuentran la escala pentatónica y los giros armónicos exóticos, con ritmos lombardos y melodías plásticas y orgánicamente fluidas. La tendencia del estilo orquestal del compositor checo anuncia ya las nuevas formas de instrumentación de Mahler y Richard Strauss.

Pueden adquirir las entradas del concierto en Auditorio de Tenerife en taquilla de 10.00 a 19.30 horas de forma ininterrumpida de lunes a sábado, durante las 2 horas antes de la función y por internet a través de www.auditoriodetenerife.com o por teléfono en el 902 317 327.

Shlomo Mintz, solista y director

Nacido en Moscú, emigró posteriormente a Israel con su familia, donde estudió con la renombrada Ilona Fehér. A la edad de once años, hizo su debut en un  concierto con la Tizmoret ha-filharmonit ha-yisre’elit. Debutó en el Carnegie Hall en un concierto con la Pittsburgh Symphony Orchestra bajo la tutela de Isaac Stern. Desde entonces, es un célebre invitado de orquestas y directores del panorama musical internacional y ha tocado con músicos históricos como Sergiu Celibidache, Pablo Casals, Jenő Ormándy- Blau, Claudio Abbado, Lorin Maazel, Mstislav Rostropovich y Carlo Maria Giulini. Celebró su 50 Aniversario con la Orchestre national de France en concierto conmemorativo en el Théâtre des Champs-Élysées, como director y solista.

Shlomo Mintz ha ganado numerosos premios, entre otros el Premio Internazionale Accademia Musicale Chigiana, el Diapason d’Or, el Grand Prix du Disque, el Gramophone Award y el Edison Award.

Director Artístico de numerosos Festivales musicales y cofundador de Violines de la Esperanza un proyecto que ambiciona promover la paz a través de la música.

Críticos, colegas y público lo consideran como uno de los violinistas más destacados de nuestro tiempo, apreciado por su musicalidad impecable, versatilidad estilística e imponente técnica.

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Las estaciones, danzadas con la Orquesta Sinfónica de Tenerife en el Teatro Leal

La Orquesta Sinfónica de Tenerife ofrece, el 22 de abril a las 12h, un concierto en familia en el Teatro Leal dirigido por Ignacio García-Vidal. Interpretarán las Gymnopédies, escritas para piano por Satie y orquestadas por Debussy, y el ballet Las estaciones de Alexander Glazunov, danzado por Saray Astigarraga y Héctor Navarro. El guión y la narración van a cargo de Ana Hernández Sanchiz. Así mismo, el miércoles, jueves y viernes de la misma semana (del 19 al 21 de abril) tendrán lugar los conciertos didácticos en una doble representación, el primero a las 10.00 y el segundo a las 11.30. La entrada al concierto en familia es gratuita hasta completar el aforo.

El núcleo del concierto lo constituye el ballet Las estaciones de Glazunov, que estará precedido de la primera de las Gymnopédies escritas para piano por Satie, aunque orquestada como número 2 por Debussy. Las Gymnopédies son tres obras para piano compuestas y publicadas en 1888 por Erik Satie (1866-1925). Estas piezas ligeras y atmosféricas suelen clasificarse como danzas. De hecho, el nombre nos remite a una danza practicada por jóvenes bailarines desnudos en Esparta.

La versión orquestal que escucharemos fue realizada por Claude Debussy, quien, en 1896, viendo la precaria situación financiera de Satie y aprovechando su propia popularidad, decidió atraer la atención del público sobre la obra de su amigo orquestando las Gymnopédies. Finalmente orquestó solo la primera y la tercera, aunque invirtió su orden. De este modo, en el concierto escucharemos la 2ª Gymnopédie orquestada por Debussy, que corresponde a la primera para piano.

Por su lado, Las estaciones op. 67 es una obra escrita por Alexander Glazunov para el Ballet Imperial Ruso, que se estrenó en 1900 con coreografía de Marius Petipa. No tiene un hilo argumental sino que se trata de una serie de cuadros que describen escenas de las estaciones: el frío, la caída de las hojas, la brisa, los pájaros… Glazunov tomó el testigo de grandes ballets de Tchaikovsky con esta composición situada al final del Romanticismo, con ciertas pinceladas impresionistas.

Según el director, Ignacio García-Vidal, el ballet de Glazunov “es una de esas maravillosas composiciones que han pasado desapercibidas para el gran público desde su composición en el año 1900”. Sobrevivir a lado de las otras archiconocidas Cuatro estaciones de Vivaldi, la obra de música clásica más conocida de todos los tiempos, no ha sido fácil. La música de Glazunov no forma parte habitual de las programaciones de las orquestas, “pero para mí es un compositor de un recuerdo muy especial: debuté como director de orquesta con su Concierto para violín y orquesta dirigiendo una orquesta de jóvenes en Salamanca cuando tenía 21 años”, declara.

La artista que dará vida a Perséfone en el concierto es Saray Astigarraga, una joven bailarina tinerfeña que ya ha colaborado anteriormente con la Orquesta Sinfónica de Tenerife en sus conciertos para escolares y familias. Pudieron verla la pasada temporada en La Gran Partita y El Sombrero embrujado. Astigarraga comenta que “la expresividad que se consigue bailando con la Orquesta en directo es totalmente diferente a una música grabada, en directo es única e irrepetible”.

Según la mitología griega, la joven Perséfone, hija de Zeus –dios de los dioses- y Deméter –diosa de la tierra y la fertilidad-, se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas. En el momento en que iba a tomar un lirio, la tierra se abrió y por la grieta salió Hades, el dios del infierno, que se quedó prendado de su belleza y la raptó para convertirla en su reina. Deméter, desesperada, dedicó todo su tiempo a buscar a su hija y la tierra quedó yerma. El mundo vivió así su primer invierno.

Los hombres empezaron a morir de hambre sin sus cosechas, por lo que Zeus exigió el regreso de su hija, Perséfone. Hades obedeció, pero antes de soltarla le dio seis jugosas semillas de granada. Al comerlas, la joven quedó atada a él y a su reino, de modo que fue necesario un acuerdo: Perséfone pasaría seis meses junto a su madre en la tierra y seis meses junto a su esposo en el inframundo. Por eso, cuando Perséfone está con Hades, la tristeza de Deméter envuelve al mundo en el frío y la oscuridad del invierno, y cuando ella regresea todo florece de alegría, dando lugar a la primavera.

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