Alain Bourguignon

Contrabajo

Inició sus estudios musicales en el conservatorio de su ciudad natal, Reims (Francia), donde se graduó con las máximas calificaciones (Medalla de Oro por unanimidad del jurado), siendo su principal profesor J.P. Denni.

Adicionalmente, realizó sus estudios de posgraduado en el Conservatorio Superior de París bajo la supervisión del profesor J.M. Rollez. Allí se titula en 1979 con el Primer Premio de Contrabajo, concedido por unanimidad del jurado. En 1983 obtuvo el Master of Music Degree de la Juilliard School de Nueva York donde prosiguió su formación con maestros como D. Walter gracias a una beca del Gobierno francés. Finalizó sus estudios en el Conservatorio Superior de Ginebra como alumno del Curso de Virtuosidad, impartido por F. Petracchi.

La carrera orquestal de Alain Bourguignon se inicia en como solista de la Orquesta de la Opera de Lyón (Francia) y posteriormente como co-solista de la Orquesta Hallé de Manchester (Inglaterra). Desde 1987 es ayuda de solista de la Orquesta Sinfónica de Tenerife.

Muy activo en el campo de la enseñanza, participó como ponente y concertista en la edición 2009 del Simposio Internacional de Contrabajo de la Universidad de Georgia (EEUU). Además, es profesor del Conservatorio Superior de Canarias y del Conservatorio profesional de Tenerife.

El primer acercamiento que tuvo con la música, a la edad de 10 años, fue anecdótico, tras heredar su familia “un piano viejo”: “Yo no sabía nada de música pero me fascinaron los sonidos del piano y decidí inmediatamente ser músico”. Lógicamente, sus primeros estudios fueron de piano; el contrabajo llegó más tarde.

Bourguignon es asimismo miembro del Cuarteto Capriccio, con el que desarrolla una destacada labor de música de cámara. Reconoce que tocar a J.S. Bach es su “mayor placer estético”. “La obra de Bach solo se puede comparar a Michelangelo en las bellas artes: lo mejor de nuestra cultura occidental”, afirma.

La clave de su futuro profesional está en ser honestó con el público tratando cada interpretación como si fuera única: “Disfrutar de cada nota que toco, sin que me importe ser juzgado por los demás”. Músico por excelencia,  avanza una cuestión interesante cuando se trata de valorar qué lugar tiene el sinfonismo en la sociedad actual: “La música culta tiene un papel cada vez menos relevante. La música comercial cada vez más. Y esto está transformando la manera en que vivimos la música clásica: como otro objeto de consumo rápida”.

Fuera de las salas de conciertos, Alain Bourguignon es experto universitario en bioenergética china, profesor de Chi-Kung y coach de vida.

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