Conciertos

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El mundo de Mahler – Clausura de temporada

“¡Oh hombre, atento!”. Contrastes, confrontaciones y catarsis en el camino mahleriano hacia Dios, a través de la naturaleza. Un mensaje grandilocuente y trascendental, con un primer movimiento de centelleante clímax y un último de sentida elevación y raíces wagnerianas. “Mi hora llegará” se repetía Mahler como un mantra… ¡y la nuestra con él! “El arte de nuestro tiempo en su forma más profunda y sagrada”, dijo Thomas Mann.

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Ópera de Tenerife – La tabernera del puerto

Pablo Sorozábal, uno de los compositores más reconocido de la zarzuela del siglo XX, tuvo uno de sus mayores éxitos con este ‘romance marinero’ sobre un texto original de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw estrenado en 1936 en el Teatro Tívoli de Barcelona.

La obra, que se desarrolla en un paupérrimo pueblo de pescadores dominado por el tráfico de droga, cuenta con una colorida partitura que reúne sugestiones impresionistas y estilo popular, incluyendo la romanza más famosa del repertorio, ‘No puede ser’.

 

Ficha artística

Dirección musical: Rubén Sánchez-Vieco

Dirección de escena y Escenógrafo: Mario Pontiggia

 

Orquesta Sinfónica de Tenerife

Coro de Ópera de Tenerife

 

Elenco

Marola, la tabernera: Laura del Río

Juan de Eguía, padre de Marola: Pablo Gálvez

Leandro, enamorado de Marola: David Astorga

Simpson, antiguo marinero: Francisco Crespo

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Schumann III

La clarividente Cuarta en su versión primigenia (la favorita de Brahms: “perfectamente natural”) y su radiante, vitalista Renana embebida de folclore, abrazan el Concierto para chelo de Schumann, que se presenta como un viaje hacia el interior de las entrañas del compositor, pues tal es la carga emocional e introspectiva que encierra este matizadísimo cuasi-soliloquio del solista.

*Primera vez por la orquesta.
FOTO VAN SOETERSTEDE

Jóvenes promesas

Con el Patrocino de la Fundación Jesús Serra

El Segundo para piano de Liszt es una brillante metamorfosis a través del endiablado virtuosismo técnico del compositor, en armonía con su concepto del poema sinfónico, representado aquí por Los Preludios: canciones desconocidas, tormentas crueles, latidos de felicidad…  son palabras de Liszt que bien podrían describir la Quinta de Tchaikovsky y su maravillosa música, que se empeña en atravesarnos el corazón.

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Ritmo

En colaboración con el Festival de Música Contemporánea de Tenerife [FMUC]

Lutoslawski recompuso los bocetos que se salvaron de su Primera sinfonía tras la Segunda Guerra Mundial y creo una música neoclasicista – con sabor a Stravinsky – basada aún en una escritura tonal y que los soviéticos no dudaron en tildar de formalista. La música, un arma cargada de futuro, como diría Celaya, nos trae aquí el estreno mundial de Tangaraste, de Trujillo y Collider de Bjarnason, por primera vez en la orquesta.

**Estreno absoluto.
*Primera vez por la orquesta.
FOTO BLECHACZ 1.©Marco BorggreveDG

Primavera romántica

El pianismo más poético envuelto sutilmente en una orquesta romántica que mira a su presente y a su pasado. Chopin despidiéndose de Polonia con espíritu, fantasía y originalidad, tal como escribiese en su estreno parisino el gran Fétis. Sibelius arrancándonos el alma desde el ardiente frío de su Segunda sinfonía, arrebatadora melodía tras arrebatadora melodía. Coger aire va a ser complicado.

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Sueño de una noche de verano

En colaboración con la Escuela de Actores de Canarias

Mendelssohn mirando hacia Shakespeare, ¡oh, maravilla!, en una música que le acompañó durante prácticamente toda su vida. Música incidental para una obra que aún conserva mucho de teatro y en la que, entre sueños y fantasía, escucharemos los rebuznos del burro, nocturnos para amantes, la famosísima Marcha nupcial o la magia de las flores en manos de Puck y Oberon… finalmente, ¡triunfará el amor!

*Primera vez por la orquesta.
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Del nuevo mundo

En su Concierto para chelo, puro romanticismo alemán de flema inglesa, Elgar observa a su alrededor con cierta nostalgia del pasado y recuerda de forma elegiaca el desastre de la Primera Guerra Mundial. A su lado una de las sinfonías más conocidas: la Novena de Dvorák, de fantásticos estallidos sonoros y arrebatos melódicos que nos hacen volar hasta los Estados Unidos de finales del XIX.

*Primera vez por la orquesta.