La Sinfónica de Tenerife participa en una nueva producción de Ópera de Tenerife, en este caso una producción propia para público familiar de A kékszakállú herceg vára (El castillo de Barbazul), de Béla Bartók.
Esta versión de El castillo de Barbazul sigue la estructura musical original de Bartók, pero propone un paso más, lectura actual y visceral. La historia se convierte en una exploración la memoria, del cuerpo, el trauma, el deseo, la identidad y la opresión interna. Abandona la estética medieval o fantástica y lo trasladaremos a un espacio abstracto y deshumanizado, que representaría la mente de Barbazul. La acción de los personajes será cruda, física y despiadada, con un Barbazul desgarrado entre la necesidad de ser amado y el terror de ser descubierto.
Barbazul es una mujer atrapada en un cuerpo de hombre. Ha construido su mundo para esconder su verdad y silenciar su identidad. Esta dramaturgia es el tránsito hacia la mujer que siempre ha deseado ser. Judit es la última en atreverse a entrar. Su amor, sin embargo, resulta tan voraz como su curiosidad: quiere entenderla, pero también poseerla. Esta ópera no es un juego de poder, sino una historia de amor desgarrada, donde cada puerta que se abre es una herida, y cada herida, una etapa del camino hacia la libertad. El lenguaje visual es extremo, combinando lo hiperrealista con lo simbólico: cuerpos desnudos, sangre, sudor, dolor físico. No hay escapatoria.
Ficha atística
Dirección musical: Jordi Francés
Dirección de escena: Pedro Chamizo
Diseño escenografía: Víctor Longás
Diseño iluminación: Pedro Chamizo y Víctor Longás
Diseño de vestuario: Pier Paolo Alvaro y Roger Portal
Producción: Auditorio de Tenerife