Chaikovski describió la fuerza inicial de su Cuarta Sinfonía como algo parecido al destino: una presencia que se impone, que interrumpe la vida y contra la que el ser humano intenta resistir. La obra avanza entre tormentas interiores, lirismo, danza y una explosión final que parece buscar una salida en la alegría colectiva.
La velada se abre con la obertura de Ruslán y Liudmila, de Glinka, puro impulso teatral y virtuosismo orquestal. Entre ambas obras, la Sinfónica de Tenerife presenta una nueva partitura de Fazıl Say para acordeón y orquesta, con Ksenija Sidorova, una de las grandes embajadoras actuales del instrumento. Su presencia aporta una sonoridad poco habitual, flexible y profundamente expresiva.
Delyana Lazarova, colaboradora artística de la Sinfónica de Tenerife, conduce un programa marcado por la intensidad, el riesgo y la pregunta por la libertad frente a aquello que parece inevitable.
SOBRE LAS ENTRADAS
- Las entradas para este concierto se pondrán a la venta a partir del 23 de julio de 2026.