El espectáculo, dirigido por David Fernández Caravaca, combina música en directo y juego escénico en una propuesta protagonizada por Lolo Fernández
La Sinfónica de Tenerife propone un encuentro con la música marcado por el humor y la sorpresa con Allegro, concierto para clown y orquesta, en el que la risa del público se convierte en el verdadero guion del espectáculo. La propuesta, que llega al Auditorio de Tenerife en funciones para más de 5.000 escolares y un concierto en familia, se enmarca dentro de la programación socioeducativa de la formación y propone una forma diferente de acercarse a la orquesta a través del juego escénico y un repertorio reconocible.
El concierto en familia tendrá lugar este lunes 2 de febrero, a las 17:00 horas, en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife. Las entradas están disponibles al precio único de 5€ en www.sinfonicadetenerife.es, y en la taquilla del Auditorio de Tenerife (de lunes a viernes, de 10:00 a 17:00 h; sábados, de 10:00 a 14:00 h). Las funciones escolares se celebrarán los días 3 y 4 de febrero, con un total de cuatro conciertos didácticos que reunirán a alumnado de 75 centros educativos de la isla y de La Palma.
Al frente de la formación estará David Fernández Caravaca, ganador del Primer Premio del Concurso de Dirección de Juventudes Musicales de España y actual director asistente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, que asume este proyecto con una mirada fresca y rigurosa. Junto a él, el clown Lolo Fernández, músico clásico de formación y uno de los divulgadores musicales más singulares del panorama actual, será el “solista” de un espectáculo que, en palabras del propio director, “va más allá de un simple concierto”.
“No solo Lolo es nuestro solista, sino que la orquesta y yo mismo seremos también un poco clowns”, explica Fernández Caravaca al referirse a un formato que rompe suavemente con la solemnidad habitual del concierto sinfónico sin renunciar al rigor artístico. Allegro propone así una experiencia híbrida, en la que la música convive con el humor y la sorpresa, y en la que el público se siente parte activa de lo que sucede en escena.
El repertorio, cuidadosamente seleccionado para este formato, refuerza esta idea de cercanía y descubrimiento. “Habrá desde barroco con Vivaldi hasta bandas sonoras, pasando por clásicos como Beethoven, Johann Strauss o Chaikovski”, indica el director. El objetivo, añade, es ofrecer “una muestra amplia de los diferentes estilos que puede interpretar una orquesta, especialmente pensada para quienes se acerquen por primera vez a la Sinfónica de Tenerife”, lo que subraya el carácter pedagógico y abierto de la propuesta.
Humor como herramienta para la escucha
Creador e intérprete del concierto, Lolo Fernández —que formó parte durante años del elenco del Cirque du Soleil y ha llevado este formato a numerosas orquestas dentro y fuera de España— concibe Allegro como un espacio de conexión entre el público y “su” orquesta. Para el artista, el humor no es un fin en sí mismo, sino una herramienta: “La risa desarma al público a la hora de escuchar y lo acerca a la música clásica sin prejuicios”, explica. Esa idea está en la base del proyecto, pensado para favorecer una atención más abierta sin recurrir a la sobreexplicación.
El espectáculo juega también con los códigos y rituales del concierto tradicional —los saludos, los aplausos, la figura del director— para generar cercanía y complicidad. “La idea es evitar que el protocolo haga que el concierto resulte frío o tenso para el público”, señala Fernández, que se convierte así en un nexo entre espectadores y orquesta. Todo ello sucede dentro de un marco de respeto por la música y con un repertorio muy reconocible, dejando espacio tanto para el juego escénico como para la escucha activa, uno de los ejes centrales del proyecto.
Amplio impacto social y educativo
Con Allegro, concierto para clown y orquesta, la Sinfónica de Tenerife refuerza su compromiso con la educación musical y la creación de nuevos públicos, apostando por formatos que combinan calidad artística, mediación cultural y disfrute compartido. La propuesta invita a niñas, niños y familias a vivir la música sinfónica como una experiencia cercana, emocionante y accesible.