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BARCELONA. 03.04.2014
La pianista ukrainesa CHERNCHKO REGINA ganadora del concurso de piano Maria Canals en el Palau de la Musica. FOTO FERRAN SENDRA

Concierto de temporada nº 16

La música de Johannes Brahms (1833-1897) vuelve a estar presente en la temporada de conciertos 2015-2016 de la Sinfónica de Tenerife, esta vez con Regina Chernychko, ganadora del 60 Concurso Internacional de Música María Canals, al piano. El programa se inicia con el Concierto para piano y orquesta número 2, en si bemol mayor (opus 83) una obra monumental que fue más allá de todas las proporciones de concierto habituales.

Dotada de cuatro movimientos –Allegro non troppo, Allegro appassionato, Andante y Allegro grazioso–, se considera uno de los más grandes conciertos de todo el repertorio, tanto por su cualidad musical como por sus dimensiones. Tras su estreno triunfal con el autor al piano en Budapest, inmediatamente hizo las audiciones obligadas en las capitales musicales del momento; Alemania y Austria.

Daniel Raiskin, un habitual en el podio de la Sinfónica de Tenerife, contribuye en este programa al redescubrimiento que está haciendo el siglo XXI a la obra de Franz Schreker (1878-1934), compositor y director de orquesta austríaco que perteneció a la parte de la escena musical occidental que fue estigmatizada, denigrada y posteriormente destruida por el nacionalsocialismo. ‘Night Music’ es un interludio orquestal de Der ferne Klang (El sonido distante) es una ópera en tres actos con música y libreto de Schreker, considerada una de las modernas pioneras en el mundo de habla alemana.

El caballero de la rosa, suite de valses para orquesta (opus 59) de Richard Strauss (1864-1949) cierra este concierto que recorre la música de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Junto a su libretista Hoffmansthal, Strauss creó esta composición como una fantasía de la Viena del siglo XVIII en tiempos de la emperatriz María Teresa. Musicalmente, los elementos de esta suite de valses provienen del último acto de El caballero de la rosa, la ópera que le dio la gloria.

El concierto se lleva a cabo gracias al generoso patrocinio de la Fundación Jesús Serra que, fiel a su espíritu de apoyar y promover la cultura, fomenta la búsqueda de nuevos talentos musicales y colabora en la proyección de sus carreras profesionales.

*Primera vez por la orquesta
FOTO VOLTCHOK 1recortada

Concierto de temporada nº 10

Romeo y Julieta, la Obertura-fantasía, fue escrita por Piotr Ilych Chaikovski (1840-1893) por consejo de Balakirev, el fundador del Grupo de los Cinco. Comienza con el tema del hermano Lorenzo, un coral que se define como un compromiso entre el estilo occidental y el estilo ortodoxo ruso. Si bien la partitura se ajusta más a la forma sonata que al argumento de la obra de Shakesperare, posee ciertos temas que representan a diversos personajes y episodios de la tragedia.

Del romanticismo de un ruso, al neoclasicismo de otro ruso, Igor Stravinsky (1882-1971), cuyo Capriccio, para piano y orquesta, es todo un homenaje a este estilo. En este programa de la Sinfónica de Tenerife, la pianista Anastasia Voltchok interpretará la parte solista de la obra que toma su nombre, del tercero de los movimientos que la integran: Presto, Andante rapsodico y Allegro capriccioso. Stravinsky aclaró que el término debía ser entendido en la acepción que tenía en el siglo XVIII con Praetorius, es decir, una forma libre compuesta de pasajes instrumentales fugados.

La Sinfonía número 3 de Sergei Rachmaninov (1873-1943) cierra este concierto con Edmon Colomer como director invitado. Se trata de una obra que, siendo la primera que el compositor ruso escribía para orquesta sola, ofrece una visión muy completa de su estilo postrero, cuyo lenguaje se enriqueció con una aportación americana y moderna, aunque siguió siendo muy personal y perfectamente reconocible.

FOTO PROSSEDA 6 recortada

Concierto de temporada nº 3

Los conciertos para piano de Felix Mendelssohn (1809-1847) se consideran obras de puro virtuosismo, es decir, alabado por su calidad interpretativa, creó partituras escritas por un pianista para el pianista. Roberto Posseda tendrá que manifestar la sensibilidad del concierto en sol menor (opus 25), conocido como Primer concierto*, apoyado por la Sinfónica de Tenerife conducida por Víctor Pablo Pérez. El Segundo concierto, en re menor (opus 40) ofrece la misma velocidad en el teclado que el anterior, aunque la pieza tiende hacia una expresión más lírica y concentrada, especialmente en el Andante, de simplicidad melódica desarrollada a partir de una bella introducción orquestal.

La Sinfonía número 3, en mi bemol mayor, llamada «Renana» (opus 97) de Robert Schumann (1810-1856) cierra el programa de este tercer concierto de temporada. El compositor la escribió cuando se trasladó a Renania en 1850 como tributo a su belleza, y deseaba expresar en ella todo lo que puede evocar el río, sus paisajes, sus leyendas, al alma de los románticos alemanes. Posee una estructura inusual e incluye un movimiento adicional, lento, inspirado en gran medida por la grandeza de la ceremonia que Schumann presenció en la catedral de Colonia.

*Primera vez por la orquesta
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Concierto de temporada nº 3

Un programa ecléctico que traza una línea estética entre el postromanticismo ruso de Chaikovski hasta llegar a la creación de nuestros días (la obra de Buide del Real ganó recientemente la VII edición del Premio de Composición Musical AEOS-Fundación BBVA), pasando por las vanguardias del primer tercio del siglo XX de la mano del compositor francés Francis Poulenc, con los aires mozartianos y despreocupados que le imprimió a su célebre concierto.

Chaikovski, por su parte, acudió a las fuentes del folclore para inspirarse con sus temas nostálgicos y alegres en una de las obras más fervientemente acogidas por el público de su tiempo. Por último, Buide del Real ha acudido como inspiración al libro Satiricón, del escritor romano Petronio, para recoger en la partitura el carácter tumultuoso y abigarrado de la novela, que puede considerarse una de los primeros relatos picarescos de la historia de la literatura.

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Concierto de temporada nº 15

Mozart termina la composición de Las bodas de Fígaro en el primer trimestre de 1876, periodo en el que también escribe El director de teatro y revisa Idomeneo cuando iba a ser representado por aficionados. Ninguna de estas tareas le impide producir, en el mes de marzo, dos conciertos para piano, uno de ellos el número 23, en la mayor (K 488), que se caracteriza por su conmovedor movimiento lento en fa sostenido menor, la única obra que escribió en esta tonalidad. Junto con el Concierto número 20, en re menor, y el número 21, en do mayor, se halla entre las obras más grabadas y conocidas del repertorio clásico.

Según explica el blog Notas en Red Mayor, Alfred Einstein afirmó que en este Concierto 23, y especialmente en su introducción, “Mozart nunca volvió a escribir algo tan sencillo en su estructura, tan ‘normal’ en sus relaciones temáticas entre el tutti y el solista, o tan claro en invención temática. (En su segundo movimiento) radica el alma del concierto. (Hallamos) en una forma oculta esa pasión que el Andante del Concierto K. 482 solo pudo revelar, (aunque) la resignación y la falta de esperanza permanece intacta en ambas obras”.

La sinfonía en re menor de César Frank se ha convertido en un caballo de batalla de las orquestas sinfónicas. Dedicada a Henri Duparc, la obra fue escrita en los últimos años del compositor y constituye un testamento y una última afirmación del principio “cíclico” de composición que tanto amaba el autor. Sigue siendo la obra sinfónica más representativa de un periodo “germanizante”, aunque nacionalista, de la música francesa.

La obra de Emilio Coello, eCaos, es un encargo de la Sociedad General de Autores y Editores, SGAE, y la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas, AEOS.

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Concierto de temporada nº11

Escrita originalmente para piano en 1887, Gabriel Fauré orquestó su célebre Pavana al año siguiente incluyendo un coro opcional con texto de Robert de Montesquiou. De ritmo pausado y estructura arcaizante, que pretende evocar la pavana que se bailaba en la corte española en el siglo XVI. La obra se caracteriza por la elegancia de la melodía y la originalidad armónica, tan propias del autor francés. Una pieza de carácter nostálgico dibujada por un hermoso tema principal interpretado por la flauta.

El Segundo concierto para piano pertenece a la primera época de Sergei Prokofiev. Escrito entre 1912 y 1913, siendo aún estudiante, su estreno provocó una respuesta muy dividida entre la indignación y horror de algunos y la aprobación en éxtasis de los más progresistas. La partitura original fue destruida en un incendio tras la Revolución Rusa y reconstruida y revisada por su autor en 1923. La obra consta de cuatro movimientos.

Célebre por Carmen, Georges Bizet fue un compositor básicamente relacionado con la escena. Carmen es, sin duda, la obra que hizo a Bizet inmortal. Basada en la novela del mismo título de de Prosper Mérimée y libreto de Ludovic Halévy y Henri Meilhac, fue estrenada en París tan solo tres meses antes de su muerte. Su fría acogida inicial no le permitió conocer el inmenso éxito que le depararía meses más tarde. El encargado de realizar las dos suites extraídas de la ópera fue, de nuevo, su amigo Ernest Guiraud, quien respetó en extremo la orquestación del compositor. Fueron publicadas en 1882 y 1887, respectivamente.

Thaïs es una ópera compuesta por Jules Massenet sobre un libreto del francés Louis Gallet y basado en la novela de Anatole France. Se trata de un entreacto sinfónico interpretado entre las dos escenas del Segundo Acto. Una meditación, como sugiere el título, que el compositor marcó como Andante religioso en busca de una espiritualidad religiosa.

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Concierto de temporada nº 7

La Obertura Ruy Blas de Mendelssohn fue fruto de un encargo para ponerle música incidental a la obra de Víctor Hugo del mismo título. El resultado fue una pieza llena de encanto y sutileza escrita en tan solo tres días, haciendo gala de su legendaria agilidad compositiva.

Considerada una de las obras más elaboradas del compositor, y el concierto en el que mejor resuelve la integración entre solista y orquesta, el nº 24 de Mozart fue escrito en el invierno de 1785/86 y es, junto al nº 20, el único escrito en tono menor. Fue una época de febril trabajo al piano (entre 1784 y 1786 escribió nada menos que 12 conciertos para piano), y en otros géneros y su resultado es de una exquisitez destacable. La finalización de esta obra coincide con las óperas Der Schauspieldirektor y Le nozze di Figaro, además de varios cuartetos, tríos y divertimentos. Sin duda, uno de los períodos más productivos de su vida.

Entre todas las sinfonías que compuso Antonin Dvořák, la Octava es, posiblemente, la más redonda de todas, si bien es cierto que la sinfonía por excelencia de compositor checo es la Novena Del nuevo mundo, más brillante y lucida, apreciada de manera especial por el público. Sus resultados, fluidos y perfectos, reflejan la madurez compositiva a la que había llegado el compositor, ahondando en un lenguaje propio. Atrás habían quedado las influencias más o menos evidentes de Beethoven o Schubert, aunque siempre mantuvo ciertas reminiscencias en el estilo instrumental. Logró, fusionando temas y danzas populares con otros propios, música de un fuerte carácter nacionalista, la cual marcaría la música de su país de forma definitiva.